MENÚ

Comprensión compleja

La comprensión compleja es aquella en que englobamos la comprensión objetiva y subjetiva de una situación, hecho, persona, etc., de tal manera que abarcamos la multidimensionalidad de éstos sin excluir ningún rasgo o característica. Con la comprensión compleja incluimos y trabajamos con la comprensión objetiva –que usa la explicación como herramienta para organizar datos-, y la comprensión subjetiva para comprender las interioridades humanas. Edgar Morin, en el volumen VI de El Método, desgrana y detalla la comprensión compleja:
La comprensión objetiva (de cum-prehendere, aprender juntos) comporta la explicación (ex-plicare, salir de lo implícito, desplegar). La explicación adquiere, reúne y articula datos e informaciones objetivos concernientes a una persona, un comportamiento, una situación, etc. Proporciona las causas y determinaciones necesarias para una comprensión objetiva que integra estos datos en una aprehensión global. 
La comprensión subjetiva es fruto de una comprensión de sujeto a sujeto, que permite, por mimesis (proyección-identificación), comprender lo que el prójimo vive, sus sentimientos, motivaciones interiores, sus sufrimientos y sus desgracias. 
Son sobre todo el sufrimiento y la desgracia del prójimo lo que nos lleva al reconocimiento de su ser subjetivo y despierta en nosotros la percepción de nuestra comunidad humana. 
La comprensión del prójimo integra la comprensión objetiva, pero comporta una componente subjetiva indispensable. La explicación deshumaniza objetivando: necesita de su complementaria, la comprensión subjetiva. Ésta pide mantener una dialógica objetivo-subjetivo, pues la comprensión no debe ser ciega ni estar deshumanizada. La simpatía y el amor facilitan la comprensión intelectual, pero necesitan de la comprensión intelectual. 
La comprensión compleja engloba explicación, comprensión objetiva y comprensión subjetiva. La comprensión compleja es multidimensional; no reduce al prójimo a uno solo de sus rasgos, uno solo de sus actos, tiende a aprehender conjuntamente las diversas dimensiones o diversos aspectos de su persona. Tiende a insertarlos en sus contextos y, por ello, busca a la vez concebir las fuentes psíquicas e individuales de los actos y las ideas del prójimo, sus fuentes culturales y sociales, sus condiciones históricas eventualmente perturbadas y perturbantes. Apunta a captar sus caracteres singulares y sus caracteres globales. 
Existe una comunidad subyacente entre los tres modos de comprensión. El prefijo com- de  “complejidad” ycomprensiónindica su vínculo: com-prender, captar conjuntamente, abarcar; la explicación abarca objetivamente, la comprensión subjetiva abarca subjetivamente, la comprensión compleja abarca subjetiva y objetivamente. 
Se puede pasar de la comprensión objetiva a la comprensión subjetiva: cuando, por ejemplo, se ha estudiado las causas y motivaciones que han conducido a un adolescente a la delincuencia, se puede sentir la comprensión subjetiva. Por su parte, la comprensión subjetiva conduce, en ciertas condiciones, a la comprensión compleja del ser humano. Ocurre así cuando vemos una película, una obra de teatro, cuando leemos una novela. Cuando estamos en el cine, la situación semihipnótica que nos aliena relativamente al proyectamos psíquicamente en los personajes de la película es al mismo tiempo una situación que nos despierta a la comprensión del prójimo. Somos capaces de comprender y amar al vagabundo Charlot, a quien desdeñamos cuando nos lo cruzamos por la calle. Comprendemos que el padrino del film de Coppola no es solamente un jefe de la mafia, sino un padre, animado por sentimientos afectuosos hacia los suyos. Sentimos compasión hacia los prisioneros mientras que, fuera de la sala, no vemos en ellos más que a criminales justamente castigados. La literatura, la novela nos permiten comprender a Jean Valjean y a Raskolnikov porque son descritos en el contexto de sus existencias, con su subjetividad, con sus sentimientos. Es esta comprensión, tan viva en la vida imaginaria, lo que nos falta en la vida en vigilia, en la que nos convertimos en sonámbulos egocéntricos. Nos falta en el mundo de la información mediática donde, como imagina Alain de Botton, los titulares de los periódicos dirían de Otelo: Un emigrante loco de celos mata a la hija de un senador, de Edipo Rey: Monarca implicado en un escabroso asunto de incesto, de Madame Bovary: Una mujer adúltera, compradora compulsiva, toma arsénico tras endeudarse fuertemente”. La comprensión compleja no es, desgraciadamente, sino efímera y limitada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario