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Identificación

El estado de identificación es uno de los hechos más característicos en nosotros. Continuamente necesitamos identificarnos con todo. Buscamos adónde aferrarnos en cada momento de nuestra vida. Buscamos la fe y la esperanza, y nos perdemos entre sus nieblas. No sólo nos aferramos a lo externo, sino también a nuestros rasgos psicológicos. Creamos nuestros propios principios sino es que seguimos los de un grupo o religión, y los seguimos ciegamente, y no conscientemente. Forma parte de la mecanicidad humana. En la obra  Fragmentos de una enseñanza desconocida, de P.D. Ouspensky, Gurdjieff dijo:
"«La identificación» es un rasgo tan común, que en la tarea de la observación de sí es difícil separarla del resto. El hombre está siempre en estado de identificación; sólo cambia el objeto de su identificación.

"El hombre se identifica con un pequeño problema que encuentra en su camino y olvida completamente las grandes metas que se propuso al principio de su trabajo. Se identifica con un pensamiento y olvida todos los demás. Se identifica con una emoción, con un estado de ánimo, y olvida otros sentimientos más profundos. Al trabajar sobre sí mismas, las personas se identifican hasta tal punto con metas aisladas que pierden de vista el conjunto. Para ellas los dos o tres árboles más cercanos llegan a representar todo el bosque.

"La identificación es nuestro más terrible enemigo porque penetra por todas partes. En el mismo momento en que creemos luchar contra ella seguimos siendo víctimas de su engaño. Y si nos es tan difícil liberarnos de la identificación, es porque nos identificamos más fácilmente con las cosas que más nos interesan, a las que damos nuestro tiempo, nuestro trabajo y nuestra atención. Para liberarse de la identificación el hombre debe entonces estar constantemente en guardia y ser despiadado consigo mismo. Es decir, que no debe tener miedo de desenmascarar todas sus formas sutiles y escondidas.

"Es indispensable ver y estudiar la identificación a fin de descubrirla en nosotros mismos hasta sus raíces más profundas. Pero la dificultad de la lucha contra la identificación se acrecienta aún más por el hecho de que cuando la gente la nota, la mira como una cualidad excelente y le concede los nombres de «entusiasmo», «celo», «pasión», «espontaneidad», «inspiración», etc. Consideran que realmente no pueden hacer un buen trabajo en cualquier terreno sino en estado de identificación. En realidad esto es una ilusión. En tal estado el hombre no puede hacer nada sensato. Y si la gente pudiera ver lo que significa el estado de identificación, cambiaría de opinión. El hombre identificado no es más que una cosa, un trozo de carne; pierde hasta la poca semejanza que tenía con un ser humano. […] Miren a la gente en las tiendas, los teatros o restaurantes. Vean cómo se identifican con las palabras cuando discuten o tratan de probar algo, sobre todo algo que no conocen. No son más que deseo, avidez, o palabras; de ellos mismos no queda nada.”
 Pensemos en las palabras de Gurdjieff en cuanto a la actitud de identificación que practicamos cada día. Se podría decir incluso que si no nos identificamos con cualquier cosa creemos que no somos nada. Incluso los que se consideran librepensadores se identifican con que son librepensadores. “Soy librepensador, no sigo a nadie, y soy fiel a mis principios”. Bien, dentro de cada cosa existen distintos matices y enfoques, y cierto es que ser fiel a uno mismo es vital para andar por la vida, pero: ¿ése “mí mismo” es nuestra esencia, o el ego?

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