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Arte del Acecho

El acecho es un estado interno, una serie de actitudes ante la vida que nos proporcionan conocimiento y desarrollo de sí mismo. Es saber estar, buscar ser consciente de sí en las circunstancias de la vida estudiándonos y descubriendo nuestras dinámicas habituales.

En la obra de Carlos Castaneda La rueda del tiempo, se nos acerca claramente a su definición:

"El arte del acecho es aprender todas las singularidades de tu disfraz," dijo Belisario sin prestar atención a lo que don Juan le estaba diciendo. "Y aprenderlas tan bien que nadie podría descubrir que estás disfrazado."

Belisario insistía en que le estaba enseñando el arte del acecho. Le dijo a don Juan que el acecho es un arte aplicable a todo, y que consiste de cuatro facetas: el no tener compasión, el ser astuto, el tener paciencia, y el ser considerado. 

[…] [N]o tener compasión no significaba ser grosero; ser astuto no significaba ser cruel; tener paciencia no significaba ser negligente y ser considerado no significaba ser estúpido.
Le enseñó que esas cuatro disposiciones de ánimo debían ser perfeccionadas hasta que fueran tan sutiles que nadie las pudiera notar.
El arte de acechar, como el arte de ensoñar constituyen los primeros caminos hacia la “libertad” de los seres. 

Aquí comienza:
El arte de acechar es aprender todas las peculiaridades de tu disfraz, y aprenderlas tan bien que nadie sepa que estás disfrazado.
Para conseguirlo, necesitas ser despiadado, astuto, paciente y dulce. Ser despiadado no significa aspereza, la astucia no significa crueldad, ser paciente no significa negligencia, y ser dulce no significa estupidez. Los guerreros actúan con un propósito ulterior, que no tiene nada que ver con el provecho personal. El hombre corriente actúa sólo si hay posibilidad de ganancia. Los guerreros no actúan por ganancia, sino por el espíritu.
La Rueda del Tiempo de Carlos Castaneda

Los 7 Principios del Acecho

Existen siete principios a tener presentes para aquel que busque ser un artista del acecho:


1- Elegir el campo de batalla, entrar en batalla solo cuando se sepa todo lo que se pueda sobre el campo de lucha. Pero no así nomás a la loca. 2- Eliminar todo lo innecesario. 3- Estar dispuesto y listo para entrar en la última batalla, al momento y en cualquier lugar 4- Olvidarse de sí mismo. No temer a nada. Solo entonces los poderes que nos guían nos abren camino y nos auxilian. Sólo entonces. 5- No dejarse llevar por la corriente. Retirarse por un momento. Dejar que los pensamientos corran libremente. Ocuparse de otra cosa. Cualquier cosa puede servir. 6- Comprimir el tiempo, todo cuenta, aún un segundo. No desperdiciar ni un instante. 7- Jamás dejar ver el juego, no ponerse al frente de nada. 
Aplicar los siete principios produce tres resultados:  
1- los acechadores aprenden a nunca tomarse en serio: aprenden a reirse de sí mismos. Puesto que no tienen miedo de hacer el papel de tontos, pueden hacer tonto a cualquiera. 2- los acechadores aprenden a tener una paciencia sin fin. Los acechadores nunca tienen prisa, nunca se irritan. 3- los acechadores aprenden a tener la capacidad infinita para improvisar.  

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